‘Vikings’, basada en hechos ¿reales?

La historia y la épica se vuelven a ver las caras

‘Vikings’, basada en hechos ¿reales?

Empieza el desenlace de la cuarta temporada de 'Vikings'. Pero mientras los dramas históricos venían petándolo fuerte (‘Roma’, ‘Los Borgia’ o ‘Los Tudor’) la serie del canal History ha levantado ampollas en la piel de los historiadores expertos en la materia.

En Vikings, el canal History pretende contarnos la historia de Ragnar Lodbrok (Travis Fimmel), un vikingo local destinado a la leyenda que tiene problemas con la autoridad. Durante la primera temporada, nuestro héroe se empeñó en navegar al oeste en busca de nuevas tierras que arrasar, pero se encontró con la oposición del Conde Haraldson (Gabriel Byrne), que ya tenía una edad y pocas ganas de aguantar el afán de ambición de Ragnar. Y allá que fueron nuestros vikingos en busca de tierras desconocidas. Pero… ¿lo son realmente? Esta semana arranca el desenlace de la cuarta temporada y seguimos preguntándonos si debemos creernos todo lo que nos cuentan en Vikings.

Parece que History (antes History Channel) vio campo abierto para lanzarse, por primera vez, a la ficción seriada. Una decisión lógica si se consideran los cambios en el consumo cultural contemporáneo y, sobre todo, por cómo vienen petándolo los dramas históricos. En los últimos años han ido apareciendo como topos: Roma, Los Borgia o Los Tudor (escrita por Michael Hirst que, sorpresa, es también la mente tras Vikings). Pero quizá lo que más ha allanado el terreno no es otra que Game of Thrones. Parece que al público le ha caído en gracia el ver luchar primitivamente a hombres cubiertos en pieles con poco sentido de la repulsión, con sus mujeres desnudas por motivos que nadie cuestiona y todo ello en escenarios espectaculares. Pero hay una diferencia: Game of Thrones es una serie fantástica, mientras que Vikings, sobre el papel, es histórica. Cierto es que no tiene dragoncitos ni cuervos de tres ojos, pero algún elemento fantástico sí que se ha permitido Hirst.

Vikings - Irina Cruz - Series

Los historiadores expertos han señalado multitud de detalles poco precisos históricamente hablando. La vestimenta en uno de ellos o el hecho de que a menudo, en la serie, luchen sin armadura. Trae muy de cabeza también que Ragnar usara espato de Islandia, la piedra que se ilumina con los rayos del sol incluso en días nublados, para guiarse navegando hacia Northumbria. Dicho material existe, pero jamás se han encontrado evidencias de que fuera utilizada por la civilización vikinga. También se cuestiona el tipo de gobierno que se da a entender en la serie, pese a que las maniobras políticas y los juegos de poder son uno de los elementos más interesantes de la serie (de nuevo a lo Game of Thrones).

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Aparentemente, las sociedades vikingas eran esencialmente democráticas y Haraldson tendría poco que hacer gobernando al estilo Lannister. Pero, de este modo, la historia se adecua a la del héroe luchando contra el opresor para alzar a su pueblo en gloria. Es difícil renunciar a la épica en el drama histórico, sobre todo cuando es precisamente lo que la audiencia espera de Ragnar. Es poco (o nada) riguroso históricamente, pero absolutamente catártico y una excusa perfecta para sacar las hachas y generar conflicto y aventura. Hirst no se esconde, ya le contó al New York Times cómo parte de estas imprecisiones no son accidentales: “Queremos que la gente vea la serie. Un reporte histórico llegaría a cientos, ocasionalmente miles de personas. Aquí queremos llegar a millones”. Y es que no es para documentar la época vikinga al detalle para lo que History se ha lanzado a la ficción, sino para asegurarse espectadores que nunca picarían con una serie documental.

‘Vikings’ es poco (o nada) rigurosa históricamente pero absolutamente catártica y con excusas perfectas para sacar las hachas y generar conflicto

Con estas palabras, es obvia la voluntad detrás del hecho de que en la serie el descubrimiento de Inglaterra supone un choque cultural abrumador, dando por entendido que los vikingos desconocían la existencia de otros pueblos más allá del mar. Como herramienta narrativa, el elemento de aventura y hallazgo funciona excelentemente, pero no tanto como documento histórico, ya que los pueblos Vikingos eran perfectamente conscientes de que convivían con los Bretones desde la época romana. Por ello, es bastante inverosímil que un Conde escandinavo desconociera la existencia de las islas al oeste de sus tierras. Ragnar se alza en su trono de héroe legendario, pero se ignora, entre otros elementos, la importancia clave del comercio y el cruce intercultural en el desarrollo histórico.

Cabe preguntarse considerando las aspiraciones de Hirst, por qué en vez de a Ragnar no se escogió para la serie otra figura guía. Se tiene pleno conocimiento de vikingos que históricamente sí que fueron descubridores, empezando por Leif Ericson, el primer europeo en pisar tierras norteamericanas. Probablemente se deba a que el conocimiento que nos ha llegado sobre Ragnar no es precisamente conciso y es difícil determinar dónde acaba la historia y empieza la leyenda, por lo que deja amplio margen a la imaginación del escritor. Sabemos que, efectivamente, fue líder de expediciones vikingas durante el siglo noveno. Saqueó, por ejemplo, París en el 845dC. Pero no fue obra suya el ataque al monasterio de Lindisfarne que vemos en la primera temporada, hecho que es considerado el comienzo de la era vikinga. De nuevo se enfrenta la precisión histórica con la ambición épica.

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Quizá, dejando de lado el nivel de fidelidad a los hechos, la serie peca demasiado de decantar la balanza hacia la épica. Algunos conflictos quedan resueltos apresuradamente, como la lucha de poder entre Ragnar y Haraldson. Si la serie buscara ser más didáctica que entretenida se enfocaría de forma completamente diferente y se nos enseñaría, por ejemplo, el día a día en el viaje a Northumbria en lugar de saltar directamente a la acción. Teniendo en cuenta que uno de los objetivos de este tipo de ficción es claramente la humanización de sus personajes (más o menos) históricos, el desarrollo de éstos es a menudo poco verosímil: pese a ser algo propio del comportamiento vikingo, el temperamento extremo e imprevisible de algunos personajes dificulta la empatía del espectador (quien entienda a Rollo, el hermano de Ragnar, que lo compre). Aún así, la mayoría de personajes resultan interesantes, entre ellos el mismo Ragnar y su mujer, Lagertha (Katheryn Winnick), que viene siendo lo importante. Por no hablar de Athelstan (George Blagden), nuestro monje ascendido a vikingo favorito (y un ejemplo perfecto del poco miramiento en el desarrollo de personajes, ya que de un día para otro aparece con greñas y cambia la Biblia por los hachazos). Las actuaciones también lo son, desde la osadía del Ragnar de Travis Fimmel (a quién recordaréis en calzoncillos en las carpetas de quinceñeras allá por el 2000) hasta la excentricidad del sueco Gustaf Skarsgård como Floki.

La intención didáctica de ‘Vikings’ no viene por la narrativa sino por el logro de introducir la temática histórica en la cultura pop

Está claro que, si hay intención didáctica tras Vikings, no viene tanto de la propia narrativa, que al ser ficcionada se aleja del documental, sino del logro que es introducir la temática histórica en la cultura popular. No estaríamos hablando de sistemas políticos vikingos, piedras solares ni saqueos a monasterios del siglo octavo si no fuera por que leímos en algún sitio algo así como que Vikings era la nueva Game of Thrones. No es fácil acercar la historia a una audiencia que cada vez más se desplaza a formas de consumo ajenas a las que convencionalmente se han usado para transmitirla. Es por ello que una dramatización, pese a ser más espectacular que precisa, se convierte una herramienta más para despertar la curiosidad del público y hacer que nos hundamos en Wikipedia saltando de un artículo a otro y procrastinando infinitamente. Vikings es perfecta para ello, además de ser entretenida como pocas, ofrecernos personajes memorables, mujeres que se lanzan a la batalla y una cabecera espectacular. No sé qué más se le puede pedir a una serie. Seguid viendo Vikings (y cuidado con Wikipedia).

Escrito por Irina Cruz en marzo 2014.

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