‘The Young Pope’: una revolución en nombre de Dios

La serie de Paolo Sorrentino

‘The Young Pope’: una revolución en nombre de Dios

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Acudimos a la premiere oficial de ‘The Young Pope’, la primera serie del director italiano Paolo Sorrentino. La premisa no podía ser más atractiva: el Papa Pío XIII (Jude Law) es el primer Sumo Pontífice estadounidense y planea en silencio “una revolución” que sacudirá los cimientos del Vaticano.

Lenny Belardo, interpretado por Jude Law, se convierte por sorpresa de todos en el primer Papa estadounidense y en uno de los más jóvenes de la Historia. Para lidiar con los tejemanejes políticos del Vaticano el nuevo Papa Pío XIII se sirve de la hermana Mary –Diane Keaton se estrena en una superproducción televisiva-, la única figura maternal que ha conocido. Intransigente, megalómano y de moral opaca el nuevo Sumo Pontífice que dibuja Paolo Sorrentino –creador y director de esta The Young Pope– amaga con seguir la estela de Tony Soprano, Don Draper o Frank Underwood. Intrigas de poder y un pasado torturado como excusa para hablar de la condición humana. Énfasis en sus bajezas, por supuesto. Pero el aperitivo que se sirvió en el cine Palafox de Madrid en forma de los dos primeros capítulos invita a pensar que el trazo sorrentiniano se va a desviar ligeramente del ya arquetípico anti-héroe de la televisión.

La premiere oficial de la serie –que desembarcará en España junto con HBO antes de final de año- contó con la presencia de la Santísima Trinidad mediática. El padre de la criatura, el romano-napolitano Paolo Sorrentino, ganador de un Oscar por La grande bellezza; el despampanante hijo pródigo, Jude Law, camuflando una vez más su acento británico; y Javier Cámara, que también dispone de un papel relevante en la serie y que ejerció de anfitrión omnipresente y de conexión entre las estrellas internacionales y el famoseo español que acudió a la cita.

javier-camara-jude-law-sorrentino-the-young-pope-serielizados-foto-gianni-fioritoDurante su parlamento Sorrentino ejerció la función de genio-loco con una actitud de “esto no va conmigo, llevadme de vinos”. Imagino que ya un poco cansado de presentar una serie que está de gira por Europa, el director se limitó a repetir que está “molto felice di essere a Madrid” en un tono inexpresivo más típico de un futbolista acabado de fichar por un equipo mediocre que de un brillante director de cine. De su creación se limitó a decir que aunque parezca un trabajo sobre la Iglesia es en realidad sobre el ser humano. Vaya, que si queréis análisis más sesudos, los buscáis por internet o esperáis a ver la serie.

Supongo que Jude Law también ansiaba que se lo llevasen de tapas pero al actor le salió más fácil eso de disimular y se sacó de la manga un discurso corto y convencional pero enérgico y efectivo, alabando el genio Sorrentino y elevando las expectativas para los ocho capítulos restantes de The Young Pope.

El rey de la fiesta fue sin duda Javier Cámara. El actor madrileño se sintió arropado por un público plagado de actores españoles. No me preguntéis los nombres. Estaba el chico gay de Física o Química, uno que ahora hace de colombiano en algún capítulo de Narcos y otro de nombre inglés y apellido catalán que por un rato creí que era Jude Law. Muchos comían chuches y palomitas y gritaban cuando algo que decían los anfitriones les gustaba. Se parecían a nosotros, con la diferencia de que en lugar de hacerse selfies tenían a decenas de fotógrafos pidiéndoles que mirasen a su cámara y concedían entrevistas sobre una serie donde no aparecían y que todavía no habían visto.

A diferencia de títulos con protagonistas y temas similares, ‘The Young Pope’ diverge a menudo de los caminos trazados por el drama americano clásico

En un principio The Young Pope parece más asequible para el gran público que La grande bellezza o Youth, las celebradas películas de Sorrentino que, a pesar de tratar también sobre la vida y la condición humana, carecen de una estructura narrativa clásica como sí que parece va a tener esta serie. Aun así, la impronta del director italiano se hace notar constantemente. A diferencia de títulos con protagonistas y temas similares, The Young Pope diverge a menudo de los caminos trazados por el drama americano clásico. Sorrentino mece los capítulos de un lado para otro: desde la comedia bufonesca al thriller político más oscuro, acompañados por arreglos musicales poco convencionales.

Si en el Vaticano real tenemos al Papa más austero y afable de los últimos decenios, en la ficción va a aterrizar en breve el que sería su antagonista. El Sumo Pontífice Pío XIII ha llegado al trono de San Pedro a los 40 y pico años y se prepara para sacudir los cimientos de Roma y del mundo católico. Recordemos que los Papas reinan hasta la muerte.

 

(Fotos: Gianni Fiorito)

Escrito por Martí Nadal en octubre 2016.

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