No, esa tampoco la he visto
'First world problems'

No, esa tampoco la he visto

pintada televisión por la ventana
Para todos los que aún no se han atrevido a salir del armario. Salgan, desnúdense, peguen a su cuñado, a su primo, a su novio/a. Rompan el televisor y lancen el portátil con la web de Serielizados por la ventana… Después de leer este artículo.

Vamos a ver cómo empezamos esto. Me llamo Jose Galbis Iñigo Montoya y me gustaría confesarme, pues no he visto Breaking Bad. Ni The Wire. Ni Los Soprano. Ni Boardwalk Empire. Ni Hannibal. Ni Twin Peaks. Ni Hijos de la Anarquía. Ni The Walking Dead. Ni Dexter. Ni Homeland. Ni Mad Men. Ni House of Cards. Ni Mr. Robot.

Perdóneme padre, porque he pecado. De un tiempo a esta parte me he visto arrastrado, sin yo quererlo, al rincón más oscuro de la sociedad. Un submundo del que es imposible escapar y al que me atan 18385032 temporadas pendientes; una vida hipotecada a Netflix y Pirate Bay que deberán pagar mis hijos y los hijos de sus hijos. He sido emparedado entre muros de una vastedad inalcanzable para el ser humano, desde los cuales siento cómo me escupen personas mucho más importantes que yo. Expertos en series de La 2, youtubers de 16 años y editores de Serielizados revistas de dudosa importancia. Como digo, MUCHÍSIMO más importantes que yo, OH, pobre de mí.

Si aún cree que puede exonerarme, déjeme contarle la historia desde el principio. Corría el año 2000 y pico, y cual millenial kid que técnicamente no era, pero que a causa del terrible swaj que me quemaba por dentro pues me sentía, empecé a ver LO TÍPICO. Que si House (Anatomía de Grey no, que era de chicas), Malcolm era la mejor serie ever, Los Simpsons siempre estaban ahí, aun antes de que uno se preguntara QUÉ era una serie y el daño que acabaría causando; las de Embrujadas estaban buenas y, venga ya, todo el mundo veía Aquí No Hay Quien Viva. Tiempos de vacas gordas. HBO pfff, si sabías lo que era eso seguro que te pegaban en clase. O en la universidad. O en el trabajo. Tiempos en los que uno no tenía que tener un máster del universo, dos posgrados y una tesis para hablar de cómo escribe Sorkin —Y queda muy bien decirlo pero no sé ni quién es, ni siquiera lo he buscado por Google imágenes. Podría ser calvo, o no. A ESO ME REFIERO.— Tu bajabas al patio y decías “un poquito de porfavó” y jajá jijí eras el rey; tu madre te llamaba a comer y tu “un poquito de porfavó” jujú jejé ese día la verdura se la dabas al perro; alguien te hablaba de The Wire y tu “un poquito de porfavó” —nada de risas—, porque, como decía Homer Simpson, ese tío era un GILÍ.

Aaron Sorkin

Pues eso, que no es calvo. Cómo son las cosas

“Llega el momento en el que los ‘señores que hacen series’ deciden tirar la casa por la ventana, ir a por todas, ¿queréis series? Pues toma dos mil temporadas tazas”

Pero ahora, amigos, es cuando empieza la película de verdad, el primer punto de giro en el guión, el momento de la película en el que la sombra de un OVNI gigante sobrevuela el patio donde juegan alegremente unos niños, el momento en el que tu vaso de gin-tonic tiembla con cada paso que da un Tyrannosaurus Rex, el momento en el que el quarterback de turno, que por cierto está terriblemente bueno, marca ESE touchdown que elimina al equipo de losers con el que te has juntado y aparece el fantasma de un entrenador negro que te promete ESE OTRO touchdown y a la novia del quarterback, qué demonios. That moment en el que los “señores que hacen series” deciden tirar la casa por la ventana, ir a por todas, ¿queréis series? Pues toma dos mil temporadas tazas. Yo, qué quieren que les diga, este berenjenal me pilló viendo Perdidos. Y lo di TODO. A tope. Mi vida dejó de tener sentido más allá de esa (maldita) isla. Me sentía en el barco ganador, en la cresta de la ola, oye. En la selectividad escogí filosofía solo para contestar a todas las preguntas con citas de la serie, para que entendieran que yo ya estaba de vuelta de todo, que yo de eso ya sabía. De golpe todas mis contraseñas eran 4 8 15 16 23 42 y estaba registrado en todos y cada uno de los foros de internet. Que subidón, nene. En la universidad me convalidaron un par de asignaturas por mi trabajo en investigación. Yo sabía cómo acabaría la serie antes que J.J. Abrams, porque estaba MUY DENTRO, ¿saben? Lo tenía todo en la vida.

Entonces la serie llegó a ese vilipendiado final. Pero bien, todo bien. Yo pensé “¿siguiente?” y ese, oh, ese fue el error. NO HAY siguiente, amigos, solo hay un “durante”, un “mientras tanto”, un “a la vez que”. Resulta que tu cabeza debe funcionar en modo multitasking, convertirte en un fucking smartphone, y ser capaz de procesar un torrente de series para las que el entendimiento humano no está preparado. Stephen Hawking no nos avisó sobre esto. Contradice incluso la ley de la relatividad, queridos lectores, el tiempo NO SE DILATA LO SUFICIENTE. Bueno, con Boardwalk Empire—¿Cuánto dura cada capítulo? Me sentí como Charlton Heston al ver la estatua de la libertad cuando aparecieron los créditos del final. MI FAMILIA HABÍA MUERTO.— En todo caso, en esas me encontraba yo, desamparado por el mundo de la ficción seriada. En ese lapso de seis años la gente había creado lazos afectivos con más de una serie. Poliamor seriéfilo, poligamia televisiva, ¿es esa la educación que queremos dejarle a nuestros hijos? ¿Es que nadie piensa en los niños? ¿Dónde está la señora Lovejoy cuando se la necesita?

Pero que no cunda el pánico, pensé, yo a lo mío, me espero a que salga la siguiente Serie de Culto y rehago mi vida. Así que me enganché a Flashforward. Qué quieren que os diga, yo le vi tirón, lo tenía todo, tenía visiones del futuro, tenía… flashforwards… no sé, molaba un puñado, ¿no? La gente me decía “tío, acaba de empezar Breaking Bad, tienes que verla” y yo les decía que no, que el padre de Malcolm no era un drug dealer, que era mi segunda figura paterna y aceptarlo desmontaría mi adolescencia entera, que qué sería lo siguiente ¿Una serie sobre Phil Dunphy como proxeneta? ¿Como PUTO? No podría soportarlo. Otros ya estaban muy puestos con Mad Men y yo les decía que no, que lo que molaba ahora era Flashforward, que esto tenía más cabos sueltos que Perdidos y o te enganchabas ahora o ¡buf! esto daba para muchas temporadas, ¡pero MUCHAS eh!

Flashforward

“La gente cree que está enganchada pero viven atrapados en una suerte de Síndrome de Estocolmo sin admitir que esas series se aprovechan de los marginados de esta sociedad seriefílica, inadaptados y herejes”

Y ahí estaba yo un año después. Tirado en el sofá con un pijama de franela y un cubo de helado de chocolate y vainilla con nueces de macadamia, acechando la programación de Cuatro y La Sexta para ver cuando echaban una re-emisión —No una emisión. Una re-emisión. El concepto es algo más elevado— de Castle o de El Mentalista. Sumido en una terrible burbuja de tramas verticales. Oh, que placer, amigos, nada avanza nunca. Uno puede engancharse en cualquier momento, cualquier episodio es bueno. Viven el momento. Carpe Diem. Pero entenderán, ustedes, verdaderos amigos de lo auténtico, que eso no es vida. La gente cree que está enganchada pero viven atrapados en una suerte de Síndrome de Estocolmo sin admitir que esas series se aprovechan de gente como yo —como nuestro queridísimo lector a estas alturas del texto, espero—, de los marginados de esta sociedad seriefílica, inadaptados y herejes. Pero ahora fíjense, porque les podría pasar a ustedes, en el arco de transformación que dibujé al escapar de todo a lo que me veía irremediablemente abocado. Esto es como la violencia de género, como el machismo en la sociedad, o como invitar a un cubata a las 5 de la madrugada a la tía esa DESPAMPANANTE, que lleva bailando y enrollándose con TODOS toda la noche, y quedar como el ULTIMATE pagafantas para, al día siguiente, contarles a todos tus amigos la trama de aquella película romanticona francesa en blanco y negro con subtítulos en braille y pretender que REALMENTE la noche fue así. Hay que decir NO.

Simon Baker, el Mentalista

“Si me recomiendan una serie que apunta a convertirse en La Serie, yo paso. Me dejaré melena y me rebelaré contra el sistema. De hecho ya he empezado a ver Hawai 5.0 y voy en serio. Hasta el final”

¿Y qué pasó? Mierda, el mamut se hizo mierda. Déjenme llegar al triste final de esta decadente historia. Para que vean hasta qué punto esta pesadilla se apoderó de mi vida, resulta que un servidor se armó de valor para dejar a Patrick Jane y Rick Castle cuando PRECISAMENTE —fíjate tú— de goooolpe resulta que aquello de John el Rojo realmente tenía importancia y acaba con una season finale de la PARRA —que no vi— y Castle se casca una séptima temporada con la que de repente a todo el mundo le gusta fucking Castle. Acción, suspense y misterio que me pillaron muy lejos de mi sofá, mi pijama de franela y mi cubo de helado de chocolate y vainilla con nueces de macadamia. Incluso les confesaré que por la misma razón dejé en la estacada al bueno de Phill Coulson —Lo siento, Phill— para que Serielizados me recordara con un artículo “¿Por qué demonios dejasteis de ver ‘Agents of S.H.I.E.L.D.’?”. FUCK YOU.

Miren, ya me da igual todo, estoy muy loco. Están todos locos. Si me recomiendan una serie que apunta a convertirse en La Serie, yo paso. Me dejaré melena y me rebelaré contra el sistema. De hecho ya he empezado a ver Hawai 5.0 y voy en serio. Hasta el final. Y Dos Chicas sin Blanca. Y Alcatraz —¿Algún fan en la sala? ¿No? NORMAL—. Y Blue Bloods —Família de policias. TOMA YA—. Y como tenga tiempo empiezo con Ana y los 7. Porque ¿qué pasa con las series españolas? ¿Qué será lo siguiente? ¿Un artículo alabando Mar de Plástico? VENGA YA.

Escrito por Jose Galbis en noviembre 2015.

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