Trent Reznor y Elliot Alderson: La rebelión de las máquinas
Rough Mix: El sonido de la ciberanarquía

Trent Reznor y Elliot Alderson: La rebelión de las máquinas

Las apariencias no engañan. Trent Reznor es el ‘Mr.Robot’ de la industria musical. Elliot meets Reznor. La banda sonora que debería haber sido de Nine Inch Nails, no lo fue. Toca despertar a la bestia.

El soundtrack de nuestras vidas se diseña a base de ceros y unos. Melodías de composición matemática que penetran nuestro corazón. Porque aquí los números tienen la capacidad de emocionarnos. La máquina de Mr. Robot y la máquina detrás de Nine Inch Nails nos dan un chute de energía, ganas de quemar cosas para mantener nuestra consciencia despierta, para escapar de nuestra zona de confort. Estado de alerta constante. La paranoia ha vuelto para quedarse.

Trent Reznor es el tipo hostil, encapuchado, que se pasea por las arterias de la industria musical y con sus notas sintetizadas nos hierve la sangre. Nos emociona con las máquinas y nosotros lo alabamos como el Dios del industrial. Por otra parte, cada mirada esquizorobótica de Elliot desprende un chasquido de cuerda de un sonido metálico que te atornilla el cerebro. Pupilas gustativas siempre ON para que nadie de nuestro entorno nos haga la zancadilla. Adderall para las series. Adderall para la música. Adderall para todos. Elliot es un adicto, igual que lo era Trent en su momento, hasta el día que le vendieron en el año 2000 heroína china como si fuera coca en un bolo en Londres. Ese día supo reaccionar a tiempo. Por eso aún está vivo y sigue reinventándose.
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Elliot Alderson es nuestro salvador lírico. El hacker que ha venido a abrirnos los ojos y a destrozar el capitalismo a través del código. A través de meterse en nuestra privacidad para sacar a la luz pública nuestras vergüenzas como raza. Los dos gritan de dentro hacia afuera. Uno literalmente, Reznor. Que se deja las cuerdas vocales en cada nota punzante, en cada hostia instrumental. Se pega al pie de micro y empieza a vomitar. Exterioriza sus mierdas cagándose en la sociedad y en él mismo por formar parte de la incoherencia. Por ser cómplice de un mundo reinado por la pasta, las grandes corporaciones y las mafias. En Mr. Robot, “Fuck Society” es el lema para combatir contra Evil Corp y en Nine Inch Nails cada dos palabras hay un “fuck”. Demasiado explícito todo, pero ¿por qué jugar con metáforas cuando puedes dar un puñetazo directo a los morros?

Ahora te doy el cielo y ahora te doy el infierno. Mr Robot está en el limbo como lo está la música de NIN, ese hábitat astral donde el arte a veces se encuentra y se da la mano. Un estado mental siempre “high”, producido por unos trazos musicales o de escritura que como espectador/oyente te elevan al cuadrado y te transportan al nirvana. La gustera infinita. Aunque en la serie no se muestre, Elliot hace toda la pinta de ser fanático del “Everyday is exactly the same”, del “Piggy”, del “Copy of”, del “All time low” y demás odas de Nine Inch Nails.

Robots humanoides que son capaces de reventarlo todo a través de la tecnología. Elliot y Reznor, tal para cual. El webmaster definitivo y el Rey Midas del sinte. Las dos historias se entrecruzan y harían el Rough Mix más sensual del panorama audiovisual. La mezcla perfecta para liderar la revolución ciberanárquica. Trent, padre artístico de Marylin Manson y perpetrador de bandas sonoras de pelis de David Fincher como Gone Girl, Social Network y The Girl with the Dragon Tattoo. Elliot, hijo de la estética y de la paranoia-enfermiza-Fincher de El Club de la lucha. Mr. Robot suena metálico, suena desgarrado, a violín y a distorsión atronadora a la vez. Metámosle cuerdas y vientos a canciones llenas de tralla y metal. Mirar Mr. Robot es un no parar de escuchar Nine inch Nails. Aquí mi Rough Mix:

 

Every day is exactly the same’ y el Elliot cotidiano

“There is no love here and there is no pain.”

El himno de cualquier ser humano que trabaje en una oficina o la banda sonora de la vida de Elliot cuando era un hacker al servicio de las corporaciones. El que iba a trabajar con ojos de resaca para salvaguardar la seguridad online de los bancos más importantes del mundo. La rutina noquea más que la heroína.

 

‘Only’ y el Elliot esquizo

“I can see things I know I really shouldn’t see”

El que alucina. El que necesita ver a su padre muerto para saber cuál es el siguiente paso a seguir. El Elliot solitario que cada vez cree estar más cerca de la solución universal a todos los problemas, cuando lo único que debería hacer es cambiar de camello, todo sería más fácil, y adiós paranoia.

 

‘March of the Pigs’ y Evil Corp

Take the skin and peel it back. Now doesn’t that make you feel better?”

La codicia sin topes, el capitalismo feroz. Evil Corp representa todo lo que odiamos. Todos los cerdos de traje y corbata metidos en un edificio y programados para robar. Capaces de todo para acumular más poder. Es la marcha de los cerdos. Es Evil Corp. El objetivo a derribar para que el establishment se desvanezca.


 

‘Copy of a’ y Angela Moss

“I am just a finger on a trigger on a finger.”

El perfil de chica mona naíf que empieza su primer día de trabajo con ganas de cambiar el mundo, con su visión y sus principios, pero acaba siendo como todos. Una más al servicio del discurso manipulado. Al servicio de la gran corporación. Una copia de una copia de una copia. Vayan pasando.

 

Bonus track:

‘Discipline’ y Tyrell Wellick

“You know once I start I cannot help myself”

Un personaje tan extremo que hasta te lo imaginas vestido de Village People con cuero y látigo. Wellick es el método del capitalismo aplicado a un cuerpo sin alma. Mirada cristalina y planta impoluta. La personificación de la expresión “el fin justifica los medios”. ¡Dale duro Tyrell!

Escrito por Betu Martínez en diciembre 2016.

Ver más en Decibelios, Hackers, Mr. Robot.

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