J.J. Abrams, entre la genialidad y el bluf

Del éxito a la duda

J.J. Abrams, entre la genialidad y el bluf

Analizamos la irregular trayectoria del productor, director y guionista neoyorquino después de saltar a la fama con Lost.

Pocos nombres en el mundo del cine y la televisión suscitan actualmente tanto interés como J.J. Abrams. Hijo de productor televisivo y de productora ejecutiva, su destino estaba cantado des de pequeño. Después de participar en películas menores y firmar el guión de Armageddon – desastre narrativo que le valió un Razzie –, se abrió camino en la pequeña pantalla con el drama universitario Felicity. En 2001 parió “Bad Robot”, su sello de producción. Su siguiente creación, Alias, le proporcionaría un salto de calidad y de reconocimiento por parte de crítica y público. Pero si algo ha hecho de J.J. Abrams el chico prodigio de la televisión, eso ha sido Lost. La historia de los supervivientes de un accidente aéreo misteriosamente conectados por el destino no sólo cosechó grandes audiencias y premios y generó un movimiento fan a escala mundial sino que convirtió a su creador en un gurú de prestigio.

Desde entonces, el cineasta neoyorquino ha intentado sobreponerse al fenómeno Lost, viviendo entre la televisión y el cine, intercalando éxitos y grandes batacazos. En la gran pantalla, su revisión de la saga Star Trek y la dirección de la “spielbergiana” Super 8 le ha llevado a ser el elegido para encabezar el séptimo episodio de otra saga galáctica, Star Wars. Con resultados polémicos como el final de Lost – que dividió al mundo entre partidarios acérrimos de su reflexión metafísica y detractores hostiles a dejar sus dudas al aire –, J.J. Abrams sigue dividiendo a un público que se debate en si se trata de un genio o de un bluf, una estafa sobrevalorada.lost

A continuación repasamos los proyectos televisivos de Abrams desde su boom:

Lost (2004-10): Su éxito fue más que rotundo y, des del episodio piloto, atrapó a millones de espectadores. Los flashbacks, los flashforwards y el aura metafísica y trascendental de las últimas temporadas tuvo enemigos y su final fue de los más polémicos que se recuerdan. Más allá de los aspectos controvertidos, sus resultados objetivos (muestras de seguidores en Estados Unidos en televisión) no dejan lugar a la duda:

 

 

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What about Brian (2006): La siguiente producción de Abrams fue una comedia dramática sobre la vida de un soltero rodeado de parejas. Entró a media temporada y los primeros seis episodios lograron una cuota de audiencia aceptable. ABC la renovó por sorpresa para su segunda y última temporada y, aunque anunció que sería de 22 capítulos, sólo emitió 19 y los seguidores se quedaron a medias.

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Six Degrees (2006): Su nueva aventura fue un fracaso mayúsculo con un trayecto muy corto. Aunque la ABC compró toda una temporada de esta historia sobre los vínculos que unen a un grupo de desconocidos – 13 episodios que se rodaron – nunca se emitió en primera línea, fue cancelada y reprogramada para la noche del viernes. Tras ocho capítulos, sus pobres audiencias la condenaron a una segunda y definitiva cancelación.

ADTV 2010

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Fringe (2008-13): La ciencia ficción y el thriller devolvió parte del éxito perdido a Abrams. Después de una temporada con muy buenos números, la audiencia fue cayendo en picado (quizás debido a la aparición de universos paralelos y a los cambios narrativos), haciendo pensar que cada final de temporada sería el último. Aunque los rumores de cancelación no cesaron, nunca se llevaron a dar gracias a los fieles fans de la serie. Aguantó con altibajos, pero ni la reprogramación en el horario “maldito” del viernes por la noche pudo con Fringe. Abrams dudó de la renovación de la quinta temporada y al confirmarse, decidió que sería la última. Aunque el presidente de Fox Entertainment, Kevin Reilly, alertó que “es una serie cara con la que perdemos un montón de dinero haciéndola”, Fringe siguió adelante y la última temporada fue ideada “para cuidar a los fans” y ofrecerles “un adiós apropiado”.

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Undercovers (2010): Con sonoros fracasos a su espalda, Abrams necesitaba una nueva inyección de éxito, pero Undercovers tropezó otra vez con la misma piedra. Ni la trama sobre una pareja de espías que desconocen sus secretos, ni la implicación en el guión y la dirección (primer piloto que Abrams dirigía des de Lost) dieron resultados. Tras tres meses en antena y sin finalizar la temporada, la NBC no soportó la indiferencia que generó la serie y le cortó las alas.

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Person of Interest (2011-13): Abrams no quería renunciar a los espías, así que encabezó la producción de esta serie, donde un exagente de la CIA es reclutado por un misterioso multimillonario para evitar los crímenes en Nueva York que una máquina prevé. Acción y suspense a imagen de una Minority Report no futurista. Jonathan Nolan, hermano pequeño y colaborador habitual de Cristopher Nolan, y la polémica de un instrumento en manos del estado que viola la privacidad de los ciudadanos, de “moda” gracias a los programas de espionaje masivos del gobierno Obama, sirvieron para dar cuerda a una serie que ha ido ganando adeptos capítulo a capítulo. La tercera temporada, estrenada en setiembre por la CBS, sigue con unos resultados excelentes.

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Alcatraz (2012): Siguiendo con la acción y misterio, Abrams produció la historia de un agente federal que sigue la pista de los presos huidos de la fortificada prisión californiana en 1963. La serie  arrancó con altas expectativas y consiguió 10 millones de seguidores durante las dos primeras semanas. Aún así, fue cancelada a final de temporada después de un desplome en picado de la audiencia. En favor de Abrams, hace falta señalar que el peor resultado de audiencia fue de una cifra nada menospreciable de 4,75 millones de espectadores en los Estados Unidos. La Fox, con problemas económicos, quería deshacerse de una de las dos producciones de Bad Robot en emisión y finalmente optó por mantener a la más consolidada, Fringe.

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Revolution (2012-13): La última producción hasta la fecha de Abrams es esta historia de aventuras postapocalípticas en un continente americano devastado. Tras un muy buen despegue, consiguiendo captar 11,65 millones de espectadores en un piloto dirigido por Jon Favreau, la serie ha ido perdiendo seguidores pero ha mantenido una audiencia aceptable. Motivo suficiente para que la NBC la renovara por una segunda temporada que ha empezado este setiembre.

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De cara a la temporada 13-14 Abrams participara en la producción de Almost Human, drama futurista sobre relaciones humanas y robots en el cuerpo de policía, Believe, historia de una joven con poderes sobrenaturales creada por el cineasta Alfonso Cuarón (Gravity, Children of Men), y dirigirá The stops along the way, miniserie que repasara los hechos mas trascendentales que marcaron el siglo XX.

Mas allá de filias y fobias, J.J. Abrams ha demostrado ser un personaje respetado en la industria televisiva. Pese haber liderado muchas apuestas fallidas, el tirón de Lost sigue presente y su nombre sigue resonando con fuerza. Con más o menos suerte, Abrams aun tiene mucho que decir en la pequeña y en la gran pantalla. Si se trata de un genio o de un bluf ya os lo dejamos a vosotros.

Escrito por Carles Planas Bou en octubre 2013.

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