De Hollywood a Alcobendas y viceversa

Adaptaciones de ida y vuelta

De Hollywood a Alcobendas y viceversa

lauras portada De Hollywood a Alcobendas palés serielizados

¿Qué sentido tiene el remake? ¿Se puede conservar la esencia de una serie al adaptarla a un nuevo entorno? Repasamos las principales series de aquí que han viajado a Estados Unidos y las americanas con versión española.

Agenciarse productos audiovisuales foráneos no siempre es un buen invento. En el viaje de Hollywood a Alcobendas algo se suele perder por el camino cuando hablamos de adaptaciones. Lo mismo sucede cuando el sentido del viaje es en dirección inversa. Lo vimos con la Cheers cañí (Telecinco), uno de los casos más escandalosos, y lo hemos vuelto a constatar con la adaptación yanqui de Los misterios de Laura, una muestra de que los americanos también la pueden cagar y hacer una cosa insulsa y bastante plana a pesar de contar con un material medianamente decente como punto de partida.

Entre la Laura española y la Laura americana hay casi la misma distancia que de Madrid a Nueva York, con océano de por medio. La interpretada por María Pujalte es lo que llamaríamos una mujer normal – que podría ser nuestra madre, nuestra tía, nuestra amiga – con un encanto similar al de Jessica Fletcher. Que nos intenten colar que el personaje al que da vida Debra Messing en la versión americana se parece en algo a ella es de chiste. Porque Messing quizás sea una gafe en serie – proyecto en el que participa, proyecto que echa el cierre – pero coincidiremos que no sería el mismo perfil que la Pujalte. Las dos Lauras comparten poco más que nombre, profesión y situación familiar. Quizá se trate de un factor cultural: quizá sea incomprensible para una cadena de televisión americana contar con una protagonista que de una manera u otra no desprenda un cierto sex appeal. Sorprendente si tenemos en cuenta que es mucho más factible que el público se sienta más cercano a la mujer que representa la Pujalte que a la que interpreta la actriz norteamericana.

reparto laura EEUU De Hollywood a Alcobendas palés serielizados

“En las adaptaciones americanas es casi obligatoria la inclusión del elemento de la diversidad cultural y/o racial”

Otro factor a tener en cuenta cuando hablamos de adaptaciones a la americana es la casi obligatoria inclusión del elemento de la diversidad cultural y/o racial. Los protagonistas serán caucásicos pero para que no nos acusen de racismo o tener una visión sesgada de la realidad incluiremos un personaje, a lo sumo dos, que sea afroamericano o, en su defecto, latino. Cumplir la cuota pero sin pasarse de la raya: aún son minoría las series en las que el protagonismo recae en un personaje afroamericano o latino.

En The Mysteries of Laura la cuota de la diversidad la cumple principalmente el compañero de trabajo de la protagonista, el detective Billy Soto (Laz Alonso) de origen cubano. En lo que a diversidad se refiere, los americanos ganan por goleada. Y es que a pesar de que aún hay mucho margen para la mejora, en el caso de las series españolas aún hay cierta uniformidad. Aún estamos esperando el día que actores y personajes de origen latinoamericano o árabe protagonicen series sin caer en el estereotipo o la ridiculización.

red band society De Hollywood a Alcobendas palés serielizados

“‘Red Band Society’ jugaba con el reclamo de Octavia Spencer, quien interpretaba a la jefa de pediatría”

Cuando partimos de un producto de éxito como fue Polseres Vermelles (TV3) parece casi imposible que la adaptación no funcione. Eso debieron pensar Steven Spielberg y compañía cuando se propusieron trasladar la serie de Albert Espinosa al contexto estadounidense con Red Band Society. La realidad les dio la espalda. La serie de TV3 ponía toda la atención en los adolescentes protagonistas, en la americana, aunque también es así, se juega con el reclamo publicitario de Octavia Spencer, quien interpretaba a la enfermera jefa de pediatría. En la televisión americana confiar en un producto sin nombres reconocidos y reconocibles por el público es un riesgo que pocas cadenas están dispuestas a correr. Sin embargo, contar con una ganadora de Oscar no es garantía de nada: la serie duró en emisión 13 capítulos. Nada que ver con el fenómeno que representó la producción original, que consiguió conectar con la masa adolescente de Catalunya gracias a una trama protagonizada por chicos y chicas con las que se podían identificar.

cites De Hollywood a Alcobendas palés serielizados

“‘Cites’ gana enteros cuando opta por historias y parejas originales y por dar cancha a los escenarios de Barcelona”

Aunque pongamos toda la buena voluntad del mundo, lo cierto es que nos cuesta darle una oportunidad a aquellas series que sabemos son adaptaciones de otras, especialmente si hemos visto las originales. A mucha gente le pasó con Cites (TV3), la versión catalana de la británica Dates, un pequeño fenómeno entre los seriéfilos. A pesar de variar un poco en la estructura – la británica solo explica un encuentro por capítulo, mientras que en la catalana se muestran dos – la esencia es la misma. Eso se hace evidente en los capítulos que reproducen las citas de la original inglesa: lo vimos en el capítulo que reproducía la cita de David y Mia sin conseguir engancharnos como sí lo hizo la primera vez que la vimos interpretada por Oona Chaplin. Más allá del buen oficio de las actrices y actores de la catalana, el problema de fondo es la inevitable comparación. Por eso, Cites gana enteros cuando opta por historias y parejas originales, sin apoyarse en la versión inglesa, y por dar cancha a los escenarios de Barcelona.

Todas las adaptaciones fallidas nos llevan a plantearnos qué necesidad tenemos de ver de nuevo una historia que ya nos han contado. El único factor nos puede hacer cambiar de idea es el de la cercanía: que se mantenga la base pero el elemento de contexto sea lo suficientemente atrayente y esté tan bien enlazado con la historia como para que demos una segunda oportunidad a un cuento que ya nos explicaron antes.

Escrito por Alejandra Palés en julio 2016.

Ver más en Producto Interior, Trotamundos.