Cinco personajes para despedir ‘Mad Men’

'Mad Men'

Cinco personajes para despedir ‘Mad Men’

'Mad Men'

Secundarios que, con mayor o menor presencia, han llenado de matices e historias el transcurso de la serie

Mad Men terminará a partir del 5 de abril con una tanda final de 7 episodios. El idilio sin fin que parecíamos tener con la serie tiene fecha de caducidad, como todo en esta vida –menos Los Simpsons, Matías Prats o Jordi Hurtado, claro–. Atrás quedarán un total de 92 episodios que nos llevaron, con la gloriosa publicidad sesentera de Madison Avenue como telón de fondo, a través de las vidas de Don, Peggy, Betty, Joan, Pete o Roger Sterling, entre otros. Para despedir la serie, miramos aquí a cinco de esos otros. Secundarios que con mayor o menor presencia, han llenado de matices e historias el transcurso de Mad Men. A lo largo de la serie son muchos los que han venido, unos los que se han ido y algunos los que se han quedado. Aquí van cinco personajes secundarios para despedir Mad Men:

 

Salvatore Romano

Salvatore Romano 'Mad Men'

En las primeras temporadas, Salvatore (Sal) Romano era uno de los hombres clave de la agencia y por momentos, mano derecha de Don Draper. Un director de arte clásico, de la vieja escuela, al que le condenaron sus secretos, al contrario que a Don. Su homosexualidad le hacía uno de los personajes más interesantes: un ejecutivo en el armario de manual, fingiendo exagerados piropos a las féminas y con un claro pánico a dejarse llevar por sus impulsos. Siempre preocupado por no revelar su condición e incluso intentando eso de la vida en pareja, casándose y todo eso. Pero la cabra tira al monte, como es natural. Negarse a los afectos del cliente más importante de la agencia precipitaron su marcha. Y es que en publicidad no importa con quien te acuestes. Lo importante es conservar a un cliente cueste lo que cueste y seas quien seas. Desde entonces no hemos vuelto a ver a Sal Romano ni se le espera. Algunos ex de la agencia han vuelto de vez en cuando para recordarnos de nuevo sus caras y saber dónde están –como Paul Kinsey, otrora copywriter intelectualoide, ahora Hare Krishna–. Para el recuerdo, el salto de Sal a la dirección de spots con aquel mítico homenaje al “Bye, Bye, Birdie” de Ann Margret, que dejó ver sus auténticos colores y luego parodiaron a modo de himno el equipo y cast de la serie.

 

Sally Draper

Sally Draper 'Mad Men'

Sí, de todos estos secundarios, ella es la más protagonista. Sobretodo porque Matthew Weiner, como buen showrunner que es, ha sabido darle más chicha al personaje ante las evidentes y asombrosas dotes interpretativas que la actriz Kiernan Shipka iba mostrando con cada temporada. Su importancia ha ido en aumento: empezó como el resto de niños Draper, siendo un elemento más de la perfecta familia nuclear de Don. Con el paso de las temporadas, su mayor protagonismo se ha ido refinando hasta tal punto de ser quizás el único personaje que realmente complete los huecos de Mr. Draper. Una especie de espejo macabro, capaz de entender las debilidades de su progenitor y sucumbir a algunas de ellas. Quien sabe, igual ella tendrá la clave del final de la serie. La cadena AMC ha llegado incluso a plantearse un spin off, algo un poco fuera de lugar, la verdad. Para la historia eso sí, quedará su magnífica respuesta a la pregunta: “How’s the city?”.

 

Michael Ginsberg

Michael Ginsberg

Ginsberg entró con la fuerza e ilusión –cosa rara– de un becario motivado, compitiendo por momentos con Don y Peggy, que temían por sus puestos. Pese a sobrevivir a todos los cambios habidos y por haber en la agencia, su poderío inicial fue de más a menos. Su comportamiento exageradamente teatral y su inhibición total a la hora de abrir la boca, convirtieron sus momentos en la sala de creativos con Peggy y Stan Rizzo en puros comic reliefs para la serie. Hasta que un día llegó IBM con su dichosa computadora, llevándose por delante la poca cordura que le quedaba y de paso, un pezón entero. Quizás, el momento más macabro y bizarro de toda la serie, con permiso de esa mítica cortadora de césped.

 

Harry Crane

Harry Crane 'Mad Men'

El eterno descontento. Harry Crane es de esas personas que, a la chita callando, siempre acaba donde desea estar. Por mucho que se queje, critique a todo el mundo, meta la pata en momentos cruciales o que se deje pisotear por los de arriba. Aunque no caiga bien a nadie y se muestre mediocre en tantas otras ocasiones, su rendimiento es, sin embargo, el de un diésel. Su ascensión, inevitable. La trayectoria e importancia de Crane en la agencia desde los inicios de la serie hasta la séptima temporada personifican el cambio que se vivió en las agencias de publicidad de la época. Los contratos televisivos, la compra de espacios, la erupción de nuevos medios y la llegada del marketing componen un paradigma quizás más aburrido y gris que el de la glamurosa pero facilona publicidad de los cincuenta. Ante tanta penumbra, mal que le pese a los dinosaurios de la vieja escuela, es Harry Crane –el rey de lo gris y aburrido– quien puede acabar llevando la paella por el mango.

 

Anna Draper

Don Draper Anna Draper

Que no os confunda su apellido. Anna no forma parte de la familia “oficial” de Don. Más bien de su pasado. En una serie donde el pasado tiene tanto peso, la viuda del auténtico Don Draper representa su encarnación física. Durante un largo tiempo, Anna era la única que conocía la verdadera identidad de nuestro Don. Durante ese mismo tiempo, fue para él la única conexión al pasado, una especie de bálsamo y alguien con quien ser verdaderamente él mismo. Sus escasas apariciones siempre dieron pie a episodios agradables de ver, por diferentes. Como si de oasis se trataran, suponían una ruptura de la rutina de Nueva York y las tramas habituales. Con Anna Draper en Los Ángeles, sus interacciones con Don nos dieron detalles sobre Dick Whitman que por aquél entonces, suspirábamos por conocer. A su vez, cada uno de esos episodios permitían a Jon Hamm demostrar otros registros y aportar más matices a su complejo personaje. Su pérdida fue un duro golpe para él, pero también para la serie.

Escrito por Guillem F. Marí en abril 2015.

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