El arte femenino

Carta a… Dick

Querido Dick, esto iba a ser un artículo sobre una serie con tu nombre en el título, basada en un libro con tu nombre en la portada. Pero ha terminado siendo esto.

Querido Dick,
De pequeña quería ser un niño.
De pequeña pedía ser de mayor un niño.
Creía que eso era posible, que todos podíamos convertirnos en lo que quisiéramos de mayores y yo quería ser un niño.
Me parecía mejor opción.

Allí empezó mi obsesión por ti, Dick.

Allí empezó mi obsesión por los penes morenos, los cowboys, los negros, los cigarros, los grafitis, los pelos alrededor de los pezones, los porros, los escupitajos de tío, el fútbol en el patio, mi monitor del colegio con tejanos acampanados, los moretones, las heridas con puntos, los insultos, las bromas provocativas, las miradas provocativas, las sonrisas provocativas y las espaldas provocativas.

Yo siempre os veía de espaldas, caminando por delante de mí, como a cámara lenta. ¡Oh Dios! Era un placer veros caminar, veros vivir. ¡Qué gusto!

Me enamoré de ti a los 6 años, te conocí en primero de primaria, un día, en la fila que hacíamos todos para ir a clase de piscina. ¡Odiaba las clases de piscina! Una vez me meé antes de practicar el crol. Desde entonces, siempre nado en mariposa, patético.
Eras rubio, eras guay, eras tan más guay que yo… Quería besarte y que me besaras, aunque solo tuviera seis años. Quería que quisieras que fuera tuya, solo tuya. Quería ser tu colgante y brillar en tu cuello. Que me ataras fuerte, ser tu complemento. Y me obsesioné, me obsesioné tanto que me convertí en una niña ridícula. Y después en una mujer ridícula. Ese tipo de mujer que NO pasa de vosotros. Esa pendiente.

Esa.
Yo me transformé en ESA.
Y empecé a ser rechazada o a luchar por no serlo. ¿No es lo mismo?

A partir de allí, me enamoré de ti trescientas mil veces. Te conocí en mil bares, discotecas, estrenos de teatro, fiestas, buses, metros, trenes, salas de espera. Y me seguí enamorando de ti hasta que un día te convertí en mi objeto de reflexión y lucha. Como le pasó a Chris Kraus.

Y convertimos, igual que muchas, nuestra OBSESIÓN entendida como ERROR en nuestra expresión más profunda, nuestro arte.
Esa OBSESIÓN por Dick, es mi puro ARTE.
Algo que es mío, solo mío.

Dick, te escribo esto a las 02.05h de la mañana y los pezones se me erizan de deseo (ojalá “erizan” llevara acento), de dolor, odio y libertad. Porque he recordado que llevo toda una vida intentando ser tuya cuando, en realidad, ¡SOLO QUERÍA SER TU!
Esta es una carta de adoración, Dick. O como Kraus dijo: cada carta es una carta de amor.

Querido Dick, te escribo esto a las 02.05h de la mañana, estoy en paro, soy artista, sigo siendo mujer y vivo en un país que no me conoce ni quiere conocerme.
Mi admiración por ti es cada vez más fuerte igual que mi lucha contra ti.
Querido Dick, si todas las que pisamos y dormimos en este país te enviáramos una carta, ¿qué diríamos? ¿Podríamos decirlo? ¿Expresaríamos abiertamente nuestra obsesión por ti? ¿Seríamos capaces de ver en eso algo profundamente auténtico y bonito? ¿Podríamos alejarlo del simple dolor y rencor? ¿Seguirías rechazándonos o dándonos por el culo? ¿Se asemejarían nuestras cartas a las cartas que harían las mujeres en California? ¿O en Nueva York? ¿Hay un avance en el discurso Estadounidense comparado con el nuestro? ¿Qué es lo que nos falta? Quizá oportunidades REALES y no la respuesta a una moda. ¿Qué es lo que nos sobra? ¿Una dictadura?

Querido Dick, ¿entiendes algo de lo que te estoy diciendo?

El arte femenino todavía lleva el artículo masculino. El arte femenino todavía no es arte femenino puesto que nunca se ha propuesto serlo

El arte femenino siempre lucha contra ti o lucha por ti.
El arte femenino sigue intentando gustarte, intentando rellenar tus formularios, hablar en tu idioma, presentarse a tus convocatorias, parecer inteligente para ti y atractivo para ti. El arte femenino todavía lleva el artículo masculino. El arte femenino todavía no es arte femenino puesto que nunca se ha propuesto serlo honestamente y de verdad. ¿O no le han dejado? ¿O a nadie le ha importado?
¿Todo eso es una excusa?

¿El arte femenino existe? ¿Lo quieres de verdad? ¿Lo queremos de verdad?

El arte femenino es un eufemismo.

Chris Kraus y Jill Soloway decidieron trabajar con tu desprecio y mi obsesión. Con tu desprecio que no es más que atención y mi obsesión que es lo único que puede poner en juego tu control. Como resultado, una pequeña fisura en la estructura aburrida de mi moralidad y un artículo que en lugar de ser artículo se transforma en carta y termina siendo un conjunto de contradicciones difíciles de expresar.

En un taller que analizaba el papel de la mujer en el audiovisual del siglo XXI todas expresábamos la necesidad de poder hacer una ficción que no tratara sobre ti. Que apareciera una mujer cuya trama no se basara en ti o sucediera a partir de ti. Y ahora, ahora me pregunto si eso es posible. ¿No remarcaría eso más mi obsesión? Aunque ella es el trabajo más minucioso que haya llevado a cabo nunca.

Pero no te equivoques, Dick. No estoy sola en esto. Mientras yo te miro desde una esquina de la calle como si fuera tu stalker, tú te miras desde la esquina opuesta. Porque, querido Dick, ¿realmente existes o simplemente todo el mundo se disfraza de ti?

¿QUÉ ES DICK? ¿Eres un personaje de ficción de una serie Americana? ¿Eres el niño de seis años rubio del que me enamoré en primaria? ¿Eres mi novio actual quien sentado en su estudió leerá en cinco minutos este escrito? ¿Eres el hombre que me ha propuesto hacer este escrito? ¿Eres alguno de estos? ¿Eres todos ellos? ¿O es que ellos se han convertido en ti a base de esfuerzo y exigencia por parte de una educación determinada? ¿Saben ellos que llevan sombrero y botas de cowboy? ¿Saben ellos que también están jugando? Me da miedo muchas veces darme cuenta de que, todavía, algunos creen que toda esta obsesión por ti, Dick, es solo cosa nuestra. JA-JA-JA.

Desde aquí insto a todos aquellos hombres-Dick con un ojo medio abierto, a que hagan lo mismo que yo y te escriban una carta. Prometo leerlas todas y publicarlas al cosmos para hacértelas llegar a ti. Que se unan también las mujeres, tal y como propone Chirs Kraus en medio de la serie. Que se unan todos y te hablen, que te hablen directamente, desde la entraña, desde el amor, y, sobre todo, sin eludir la obsesión. Que eso es lo que nos une, ese es el juego al que estamos jugando TODOS. La única putada es que, todavía, ninguno de nosotros conoce las jodidas reglas. Por suerte, en algunos puntos del planeta, la carrera hacia el manual de instrucciones ya está empezada, en nuestro caso, y que me permitan decirlo, NO ES SUFICIENTE. NO ME VALE.

Así pues, terminaré este texto bruto, liado, y hormonado con todo aquello que nunca te pude preguntar o que nunca pensé que hubiera la opción de poder preguntar (gracias diosa Jill Soloway).

Allá va:
Querido Dick, ¿por qué mi Instagram pierde seguidores cada vez que soy yo misma?
¿Por qué cuando buscan a alguien “punky” escogen a alguien “correcta”?
Querido Dick, ¿por qué no gusto tanto cuando me río fuerte? ¿O cuando soy directa? ¿O cuando soy honesta? ¿O cuando hablo “demasiado” del FE-MI-NI-shhhht!? ¿O cuando digo en voz alta que quiero follar? ¿O cuando soy verbalmente violenta? ¿O cuando me conflictuo?
Querido Dick, ¿por qué tengo que dejar claro de antemano lo que quiero con un hombre antes de saber qué es lo que realmente quiero?
Querido Dick, ¿por qué sigo pensando que hay sitios peores que otros donde puede crecer el vello?
Querido Dick, ¿por qué sigue dándome vergüenza cagar en sitios públicos, tirarme pedos, sentarme con las piernas totalmente abiertas, decir que NO, sudar, llevar poca ropa aunque me muera de calor, dejarme crecer completamente el vello en las axilas y no decir perdón o gracias constantemente?
Querido Dick, ¿por qué cuando no me entienden me dicen con una sonrisa y un guiño “jajaja, ¡estás loca!”
Querido Dick, por qué no me sale ser tú, ¿y quién coño me metió esto en la cabeza? Querido Dick, ¿por qué sigo pensando que Dios es un hombre?

Querido Dick, si vuelvo a escuchar a una mujer más pidiendo perdón con su voz, mientras canta, te juro que..
Querido Dick, si no empiezo a ver celulitis en Tve1 en 3, 2, 1, te juro que…
Querido Dick, como vuelva a ver el color rosa envolviendo lonchas de pavo, te juro que…
Querido Dick, deja de ponerle Gloss a todo lo relacionado conmigo.

Querido Dick, te quiero.
Querido Dick, yo te la chupo si tú me la chupas.

Escrito por Bárbara Mestanza en noviembre 2017.

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