‘1992’: tomografía y disección de la corrupción en Italia
Sobre la famosa 'Operación Tangentopolis'

‘1992’: tomografía y disección de la corrupción en Italia

Esta serie de Sky Atlantic ('Gomorra' y Romanzo Criminale') desarrolla la historia de la Operación “Mani Puliti” (Manos limpias) contra la corrupción generalizada que campaba por Italia a todos los niveles a inicios de los noventa. Operación que fue conocida también como “Tangentopolis”.

La cadena italiana Sky Atlantic se ha convertido en estos últimos años en una verdadera referencia en series de ficción de calidad tras sus dos productos estrella Romanzo Criminale y Gomorra, ambientadas respectivamente en los años setenta y en la actualidad, y que han alcanzado fama mundial, incluyendo una ferviente base de seguidores en nuestro país.

1992 desarrolla con todo lujo de detalles la historia de la  Operación “Mani Puliti” (Manos limpias) contra la corrupción generalizada que campaba por Italia a todos los niveles a inicios de los noventa, con el pago de comisiones ilegales como moneda habitual de cambio para obtener favores industriales y políticos. Operación que fue conocida también como “Tangentopolis”.

Con esta base, 1992, la serie que cierra la trilogía de la cadena sobre la Italia moderna, no ha defraudado las enormes expectativas que teníamos con esos antecedentes. Por ello nada mejor, ante la presencia inminente de su guionista Ludovica Rampoldi en la 4a edición del festival de Serielizados de Barcelona, que hacer este artículo para recordarnos los rasgos principales de 1992  para los que ya la conocemos o, en caso contrario, poner los imperiosos deberes de verla antes de su visita.

Ficha: 1992 (10 episodios) 45 min.  Mar 2015. Idioma: Italiano/Castellano. Cadena: Sky Atlantic (IT) / Canal + Series

A diferencia de sus predecesoras mafiosas que tratan sobre la mafia romana y napolitana y que tienen una película como antecedente audiovisual, 1992 desarrolla la idea desde cero, mezclando personajes y partidos políticos reales con protagonistas ficticios, a diferencia también de su referente español; la excelente Crematorio, donde todos los personajes y partidos son ficticios.

El método elegido para llevar a cabo este brillante examen casi forense de la corrupta sociedad italiana consiste en explicar la historia a través de seis personajes -muy cercanos a diferentes ámbitos de poder- para ser testigos de las prácticas ilegales de los partidos reales con los que se relacionan.

Nuestros cicerones de la corrupción son seis personajes, tres en primer plano: Leo, un publicitario brillante con un pasado oscuro que trabaja en Fininvest, la sociedad principal de Silvio Berlusconi; Verónica, una joven guapa y atractiva (lo que en Italia se conoce como una “velina”), aspirante a famosa presentadora televisiva, dispuesta a todo para conseguir su sueño; y un policía joven, Luca, con problemas de salud, que trabaja a las órdenes del fiscal Di Pietro, líder de la operación “Mani Puliti”.

Completan el elenco principal, un exsoldado milanés bastante cazurro, Pietro, que por azares de la vida se ve catapultado a la arena política dentro de la Liga Norte de Umberto Bossi, Beatrice, la hija de un contratista corrupto moral y políticamente y por último, Rocco,  un policía judicial con su propia agenda particular, interpretado por Alessandro Roja, que daba vida al Dandy en la celebrada Romanzo Criminale.

Los ojos de estas seis personas que abarcan todos los estratos y ámbitos de la sociedad corrupta italiana, son como una cámara subjetiva que nos desgrana todos los procedimientos y prácticas sucias que llegaban hasta el propio primer ministro socialista Bettino Craxi, el objetivo final del fiscal Di Pietro.

La calidad de la producción es muy elevada, con un estilo de filmación similar al que podíamos ver al principio de los noventa, incluido su grano y color característicos, lo que casa a la perfección con la utilización de imágenes de archivo para mostrar las consecuencias reales de las acciones de nuestros protagonistas. Los magníficos títulos de crédito son también un ejemplo de esta minuciosa calidad.

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1992 es una serie política de alto calado por lo que no debéis esperar ni asesinatos a mansalva ni espectaculares tiroteos o persecuciones, diferenciándose en este sentido de las dos otras series de la trilogía de Sky Atlantic.  A cambio, tenemos la precisión quirúrgica con que nos muestra desde todos los puntos de vista la gangrena que suponían las mordidas o pagos irregulares en terrenos como la sanidad, el ejército, las infraestructuras y el entretenimiento, como fiel reflejo de la podredumbre  de la administración.

Como me imagino que estáis haciendo en estos momentos, podemos establecer paralelismos con la actual tesitura española -perfectamente descrita con la palabra “Trincópolis” por el catedrático Joan Queralt- al observar cómo se hacían las cosas en Italia hace veinte años, ya que aunque sea en una serie con partes de ficción nos puede dar muchas claves actuales.

La trama nos muestra la evolución de los seis personajes, con momentos en que sus destinos se cruzan, que suelen corresponderse con convulsiones derivadas de alguna operación policial. Pero la parte del león se la lleva el personaje del publicista Leo Notte, interpretado por el creador de la serie, el excelente actor Stefano Accorsi, que hemos visto recientemente en un memorable papel  como  el presidente italiano en The Young Pope.

El personaje de Leo Notte es una reencarnación del celebrado personaje Don Draper de Mad Men en la Italia de los noventa, pero dedicando sus talentos a vender partidos, ideas y personajes políticos a la sociedad en lugar de productos. Este personaje complejo y completamente amoral es el centro sobre el que gravitan el resto de personalidades y el que nos muestra la verdadera cara de los políticos reales con los que trata o se relaciona directa o indirectamente (Segni, Berlusconi,  Dell’Utri, Chiesa, Craxi, etc).

El principal problema de la serie son sus dos principales personajes femeninos, que carecen de la fuerza y potencia de sus compañeros masculinos, al mostrarlas casi siempre subordinadas y dependientes de sus relaciones con los hombres de su vida, echando en falta una cierta valentía en sus decisiones. Aunque no debemos olvidar el acentuado machismo que todavía domina la sociedad italiana, que marca también a estos personajes.

“La primera temporada cierra tramas importantes, pero deja abierta una continuación lógica para seguir indagando en otros temas”

Al final de la primera temporada la serie cierra tramas importantes, pero deja abierta una continuación lógica para seguir indagando en otros temas, siempre con el sexo, el dinero y el poder como lubricantes que deslizan las ruedas de la política italiana, como nos van a  poder explicar los guionistas de la segunda parte de la saga 1993-, en plena posproducción, durante el Serielizados Fest de este abril.

Aunque a un peldaño inferior a sus dos antecesoras mafiosas, sobra añadir que 1992 me ha convencido tanto por el tema que trata como por la forma de hacerlo, y a pesar de conocer el contexto histórico de la época, desconocía el alcance transversal de la corrupción en el país transalpino, por ello es absolutamente recomendable para los que disfrutáis con las series de trasfondo político y con fáciles extrapolaciones a nuestro país, por las similitudes de nuestras dos culturas en todos los ámbitos.

Por otro lado, si vuestras preferencias por las series italianas van por su contexto de acción y violencia, aquí lo vais a encontrar en dosis mucho menores, a cambio de mucho más sexo.

 


Los creadores tanto de ‘1992’ como de ‘Gomorra’ asistirán al Serielizados Fest del 19 al 22 de abril en Barcelona.

Escrito por Lorenzo Mejino en abril 2017.

Ver más en Despacho Oval, Europa, 1992.

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